En estos días hemos recordado la importancia de la venida de Jesús a este mundo.
La gente ha recordado a ese niño que nació en Belén, vemos los belenes que nos recuerda ese tiempo y ese GRAN acontecimiento.
La letra de los villancicos, por ejemplo: Al mundo paz, nació Jesús etc. Todo nos habla de Jesús el Salvador, pero…
Termina la navidad con la venida de los Reyes trayendo sus regalos y la gente se olvida de ese niño que nació en Belén.
Como Iglesia que ha entendido el propósito por el cuál vino Jesús a este mundo, debemos trabajar con entusiasmo e ilusión para enseñar a este mundo el verdadero significado de la Navidad.
Juan el bautista fue el que preparó el camino para la venida de Jesús, y hoy somos nosotros, su iglesia, quienes tenemos ese trabajo.
Isaias 40:3-5 dice: “3Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. 4todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. 5y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.
“Preparar el camino” no es algo externo, sino interior, y para ello cada uno de nosotros tenemos que examinarnos y preguntarnos.
- ¿Qué actitudes necesito enderezar?
- ¿Qué orgullo, resentimiento o pecado debo quitar de mi vida?
En este nuevo año es hora de dejarnos que el Señor siga puliéndonos, de manera que reflejemos a Dios a este mundo que está perdido.






