El gozo del Señor
Los hijos de Dios tienen razones para estar alegres, pues el gozo del Señor no depende de las circunstancias, sino de la confianza en Dios y la esperanza de vida eterna. Este gozo, fruto del Espíritu, fortalece al creyente y florece aun en medio de las pruebas y aflicciones. Como enseñan las Escrituras, las dificultades producen paciencia, madurez y santificación, y quienes perseveran recibirán la corona de vida. Por eso, si Jesucristo es el centro de nuestra vida, podemos regocijarnos siempre, porque “el gozo de Jehová es vuestra fuerza”.
