Que importante es tener bien encaminada nuestra vida. La Biblia exhorta a los padres a instruir a los hijos en el buen camino. En nuestro país, desde pequeños llevamos a los niños a las escuelas para que sean instruidos. Los buenos padres educan a sus hijos en valores y según van creciendo, los llevan a escuelas y academias para que crezcan en conocimiento. Cuando ya tienen la madurez suficiente, esos jóvenes toman su camino y deciden por si mismos el oficio o carrera académica que quieren aprender.
Pero a pesar de tener mas recursos que generaciones anteriores, nuestros jóvenes hoy sienten una profunda incertidumbre. Por un lado se sienten abrumados y estresados por las exigencias académicas que el mercado laboral los pide. Por otro, la incertidumbre laboral y económica, pues no encuentran ofertas de trabajo bien remuneradas y deben conformarse en muchos casos con lo que encuentren. Todo esto en medio de un ambiente hiper competitivo donde se comparan los unos a los otros al minuto en las redes sociales en base a su imagen, riqueza, logros, viajes, éxitos, etc. Este camino retorcido les lleva a baja autoestima, soledad, aislamiento y hasta a problemas de salud mental y adicciones.
La Biblia nos habla de David. Un joven y simple pastor de ovejas que llegó a ser rey de la nación. David al recordar todas las veces que estuvo en peligros y dificultades, se dio cuenta que quien guardaba su vida y su camino era Dios. En el Salmo 23 David expresa su confianza en Dios al decir “Yahvé es mi pastor; nada me faltará”. El no pretendía ser rey. Dios le eligió en base a su corazón. David aprendió que lo mas importante en su vida sobre todas las cosas era seguir fielmente los pasos de Dios su pastor.
Las personas somos comparados a las ovejas. Las ovejas necesitan un buen pastor que las cuide y dirija por el buen camino. Cuantas ovejas andan solas y descarriadas y acaban devoradas por las fieras. Por eso es tan importante que el buen pastor nos dirija. Confiamos en Jesús el buen pastor, (Juan 10:11,14). Si Él está con nosotros no temeremos. El bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Yahvé moraré por largos días.
Solo hay un camino que lleva a la vida. Solo hay un pastor que te guía por él. Su nombre es Jesús, el buen pastor que da su vida por las ovejas. Síguele y lo comprobarás.






