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El gozo del Señor

Filipenses 4:4 "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”

Los hijos de Dios tienen razones de peso para estar alegres. Según las Escrituras, el gozo del Señor es una realidad profunda y transformadora, rotundamente distinta de la felicidad pasajera que ofrece este mundo cuando las cosas marchan bien. El gozo del Espíritu no depende de las circunstancias, porque se fortalece en la confianza permanente y profunda de que a pesar de las dificultades todo está bien entre el creyente y el Señor, y por su gracia tenemos esperanza de vida eterna.

Por tanto, el gozo del cristiano tiene sus raíces en Dios y en su poder en favor de su pueblo. Salmo 16:11 dice que en la presencia de Dios hay plenitud de gozo. Es un don de Dios otorgado por el Espíritu Santo a aquellos que han creído en Cristo y acuden ante su presencia. Poe todo ello, el gozo del creyente florece en medio de la adversidad y prevalece en medio de las aflicciones. Es asombroso como los cristianos pueden vivir gozosamente en un mundo caído, incluso durante la persecución más intensa.

Santiago el apóstol exhorta a los creyentes a tener sumo gozo cuando se hallen en diversas pruebas, (Sant 1:2–4), pues la prueba de la fe soportada produce paciencia, santificación y madurez. Por lo tanto cada prueba es una oportunidad para recibirla con gozo porque aunque sea dura, el creyente que la soporta en fe recibirá la corona de vida que Dios ha preparado para los que le aman.

El gozo del Señor es un componente esencial de todo verdadero cristiano. Pablo el apóstol insta a los filipenses a regocijarse en el Señor siempre, (Filipenses 4:4), mientras que Nehemías declara que “el gozo de Jehová es vuestra fuerza”, (Nehemías 8:10). Jesús el Señor nos dice que si permanecemos en su palabra su gozo estará en nosotros y nuestro gozo será cumplido, (Juan 15:11).

Resumiendo pues, el gozo y la fortaleza del cristiano no dependen de las circunstancias externas, sino de tener a Jesucristo como centro de nuestras vidas. Si Cristo es por nosotros, ¿quién contra nosotros?. Si Jesús es tu Señor, todo está bien, alégrate y regocíjate. ¿Tienes tú este gozo?

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