Los animales muestran gratitud cuando se les hace un bien en su necesidad; ¡cuánto más deberían hacerlo los seres racionales por los innumerables favores que reciben cada día! La gratitud reconoce humildemente que todo es don y se opone a la queja, que nace del orgullo y la inconformidad. Quien agradece vive con alegría; quien se queja, con amargura.
El sufrimiento es real, pero la Palabra de Dios enseña que el creyente puede vivir con gozo aun en medio de él. En Romanos 5, Pablo muestra tres motivos: gozarse en la esperanza de la gloria de Dios, en las pruebas que transforman el carácter, y en la reconciliación con Dios por medio de Cristo. En Él, tenemos razones firmes para vivir una vida llena de gozo.
Dios creó al hombre a su imagen, dándole autoridad y comunión con Él, pero el pecado rompió esa relación y trajo dolor y muerte a la humanidad. A través de los siglos, Dios buscó restaurar esa comunión, escogiendo a Abraham y dando su ley, aunque el hombre siguió fallando. Finalmente, Dios se hizo hombre en Jesucristo, quien murió por nosotros; por la fe en su obra somos reconciliados y hallamos paz con Dios.
Cuando Dios pidió a Abraham ofrecer a su hijo, su fe fue probada en lo más profundo del corazón. Durante el camino hacia Moriah, aprendió que obedecer sin entender es la esencia de la verdadera confianza. Así también, en tus pruebas, recuerda que Dios siempre guía con amor y propósito, aun cuando no lo veas.
Concierto solidario con la participación del Coro Gospel de Madrid, Amos Obasohan y Soul Connection. Todos los beneficios serán destinados a obra social.
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